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La importancia de las ideas en la empresa

La importancia de las ideas en la empresa
(Innova Empresa) Compartir en Facebook

17.05.2013

Hace ya un par de años leí el famoso libro de Steven Johnson “De donde vienen las buenas ideas” (ahora ya publicado en castellano). Ayer me vinieron a la cabeza algunas de las ideas que Johnson proponía en ese libro, especialmente aquellas relacionadas con la generación de creatividad e ideas en espacios “líquidos”, es decir, aquellos que ayudan a que las ideas resbalen, se unan, confluyan, se mezclen; aquellos en los que una idea puede colarse por cualquier resquicio hasta llegar, casi siempre de manera inesperada, a buen puerto.

Y pensaba yo que las ideas son el motor que da impulso a cualquier proyecto y que poco trabajamos sobre ellas formalmente en la empresa. Y es que no es siempre fácil, ya que para ello es preciso que “desde arriba” haya un compromiso firme, se transmita positividad, seriedad y se sea receptivo con aquellas propuestas que las personas realizan.

Son muchos los ejemplos que pueden resultar útiles a este respecto, como es el caso de una empresa fabricadora de aparatos reproductores de DVD´s que durante meses tuvo a su equipo de dirección reunido con el fin de conseguir reducir costes en la producción en cadena sin obtener resultados positivos. Un día uno de los directivos salió muy disgustado de su despacho y se paró a hablar con uno de los operarios. El operario tímidamente le sugirió que en el embalaje se podían emplear cajas de cartón de tamaño reducido en lugar de las antiguas cajas de plástico de gran tamaño que se venían usando. Aquel trabajador, que estaba en contacto directo con el producto, conocía de primera mano las necesidades del cliente y las carencias de producción que la empresa presentaba.

Esta conversación se produjo de manera informal y casual, sin embargo, facilitar que en la empresa existan espacios “líquidos”, en los que las afinidades personales se generan en un entorno agradable y productivo, más allá de las mesas de trabajo, también en los ratos libres, en las horas de comida o almuerzo, o en momentos en los que se decida realizar actividades conjuntas o estar en contacto con las necesidades de los clientes potenciales, son seguramente de donde acabarán saliendo, probablemente, las buenas ideas.